No diré agonía
allá donde suscitan
bloques de enervado hielo,
macizos de flores en parterres
inundados. No diré soledades,
en tanto caminen fusiles en alzada
mano gigantesca. No diré
secundarios, en tanto los hombres,
busquen, lejos de su ámbito dorado,
espadas, fusibles, electricidades remotas:
su propia sangre coagulada. No diré
mentira o verdad, sino que señalaré
las orquídeas negras de un puente elevado
y triste. Y no indicaré solamente
las fundaciones repetitivas, de un crepúsculo
asesino: diré camino, amparo, resguardo
y soledad, mil veces soledad-.
©
allá donde suscitan
bloques de enervado hielo,
macizos de flores en parterres
inundados. No diré soledades,
en tanto caminen fusiles en alzada
mano gigantesca. No diré
secundarios, en tanto los hombres,
busquen, lejos de su ámbito dorado,
espadas, fusibles, electricidades remotas:
su propia sangre coagulada. No diré
mentira o verdad, sino que señalaré
las orquídeas negras de un puente elevado
y triste. Y no indicaré solamente
las fundaciones repetitivas, de un crepúsculo
asesino: diré camino, amparo, resguardo
y soledad, mil veces soledad-.
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