Visito las maderas,
los útiles de trabajo,
las mareas grisáceas
de azulejos caídos.
Visito las deidades, los dioses
de la madera serrada, el cuerpo
de la fábrica abandonada, el serpentín
de sangre y lágrimas, en que defecan
diversas especies de pájaros e insectos.
Visito los labios, el grito autónomo,
la prisión de los vaciados contadores eléctricos,
el extenso arrecife de cables pelados y circuitos
sin savia: la mano tendida del patrón encolerizado.
Me doy a la madera; busco en su interior, resinas
bruscas, licuaciones de la fertilidad vegetal, pálidas
sangres.
Visito los cables, los tentáculos, las pestilentes
y grasientas máquinas y las grúas desahuciadas
hace tiempo. Voy de un lado a otro, llorando,
perforando tabletas, restituyendo
al recuerdo, un recuerdo superior-.
©
los útiles de trabajo,
las mareas grisáceas
de azulejos caídos.
Visito las deidades, los dioses
de la madera serrada, el cuerpo
de la fábrica abandonada, el serpentín
de sangre y lágrimas, en que defecan
diversas especies de pájaros e insectos.
Visito los labios, el grito autónomo,
la prisión de los vaciados contadores eléctricos,
el extenso arrecife de cables pelados y circuitos
sin savia: la mano tendida del patrón encolerizado.
Me doy a la madera; busco en su interior, resinas
bruscas, licuaciones de la fertilidad vegetal, pálidas
sangres.
Visito los cables, los tentáculos, las pestilentes
y grasientas máquinas y las grúas desahuciadas
hace tiempo. Voy de un lado a otro, llorando,
perforando tabletas, restituyendo
al recuerdo, un recuerdo superior-.
©
Saludos.