Y fuimos quitando vendas
y la criatura emergió de sus apósitos sumergidos
donde habitaba con fiereza un temblor de sangre
o apenas una realidad de existencias precedentes:
gritos renacidos deterioros evidentes físicos líquidos,
efervescentes materiales, represiones solitarias
de dedos y yemas caídas donde el océano duerme.
Antes tiernamente preocupado, un mirón de lunas
y lunas, observando los límites de una guarnición
exclusiva, paredones tras paredones, emergieron
sucesos de tierras adentro. Cráneos exiguos, calaveras
o rosas heridas, subterráneas, al igual que jazmines de oxígeno
inquebrantable. Todos, fueron constatando realidades
concebidas únicamente en secreto.
©
y la criatura emergió de sus apósitos sumergidos
donde habitaba con fiereza un temblor de sangre
o apenas una realidad de existencias precedentes:
gritos renacidos deterioros evidentes físicos líquidos,
efervescentes materiales, represiones solitarias
de dedos y yemas caídas donde el océano duerme.
Antes tiernamente preocupado, un mirón de lunas
y lunas, observando los límites de una guarnición
exclusiva, paredones tras paredones, emergieron
sucesos de tierras adentro. Cráneos exiguos, calaveras
o rosas heridas, subterráneas, al igual que jazmines de oxígeno
inquebrantable. Todos, fueron constatando realidades
concebidas únicamente en secreto.
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