Se deshace la quijada de la paz
entre miles de pensamientos lúgubres, aterradores
se blanquea el ojo de la cordura,
el hombre se ahoga en sus propios botes de raciocinio,
en pedazos se destroza el planeta
y el tablero de damas de lo regulable se hunde en su jugada perdida.
Las aves mueren en cielos grises,
el mar avisa la muerte de peces, conchitas y corales
clavados en alfileres de mortandad.
En la contaminación del agua
el hombre siembra su propia muerte,
su ojo ciego no le deja ver el daño
que ocasiona al ecosistema.
El muñón de la duda aparece:
¿Habrá salvación para nuestra tierra?
¿Cuántos años de paz aún nos esperan?
Hay amenazas de guerras,
el hombre vive aterrorizado,
su cara se deshace de estupor,
No comprende:
¿Qué hice yo?
¿Porqué deben morir ahogados mis hijos y mis sueños
en una guerra que no pedí, ni entiendo?
Y se rompe la cabeza
pensando: si valió la pena miles de años de historia,
para volver a la barbarie de la violencia.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados