Tras esa apariencia nefasta
cúspide indeterminada de falsos
retrocesos, verías, intercalando
tus célebres dedos, en mi cráneo,
áspero y violento, una centésima
parte del cielo que ocupan mis vestigios
deshonrados. Furia titánica, galope
rendido, extrañeza en los labios sin voz,
eco retorcido, desecho. Una enumeración
de solsticios invernales, una ecuación
de prodigios. Un intervalo de tierras austeras
y definidas por su polvo material y concreto.
Lástima que tras mi cerebro sólo veas
lo que tu propia alma refleja, lector: compañero-.
©
cúspide indeterminada de falsos
retrocesos, verías, intercalando
tus célebres dedos, en mi cráneo,
áspero y violento, una centésima
parte del cielo que ocupan mis vestigios
deshonrados. Furia titánica, galope
rendido, extrañeza en los labios sin voz,
eco retorcido, desecho. Una enumeración
de solsticios invernales, una ecuación
de prodigios. Un intervalo de tierras austeras
y definidas por su polvo material y concreto.
Lástima que tras mi cerebro sólo veas
lo que tu propia alma refleja, lector: compañero-.
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