Te asomaste cual luna borracha
a la ventana de mis furias y de mis amores,
derribando para siempre, lo que, entre
mis manos, hasta aquel instante tenía.
Dijiste que ibas de paso, y que no me
preocupara, de eso han pasado tres años,
y yo sigo acogotado, triste y melancólico.
De las bromas pasamos a los hechos,
sin obtener más que un poco de sexo
insatisfecho, y un tanto por ciento de
obscenidad barata.
Mis manos siguen ocupadas, a trechos,
de lo que, entre manos, tenía, unos pocos
recuerdos de desecho, y una soledad
consolidada.
©
a la ventana de mis furias y de mis amores,
derribando para siempre, lo que, entre
mis manos, hasta aquel instante tenía.
Dijiste que ibas de paso, y que no me
preocupara, de eso han pasado tres años,
y yo sigo acogotado, triste y melancólico.
De las bromas pasamos a los hechos,
sin obtener más que un poco de sexo
insatisfecho, y un tanto por ciento de
obscenidad barata.
Mis manos siguen ocupadas, a trechos,
de lo que, entre manos, tenía, unos pocos
recuerdos de desecho, y una soledad
consolidada.
©