Hay un dolor tan íntimo
como el de ser hombre
y no fanático ni persuasivo
emitiendo siempre su palabra
anodina o calcinando su pecho
como en una laguna de asfalto
inquebrantable. Hay ese dolor
íntimo, ser hombre, quizás
con sabor añejo a lluvia, sí,
empapado e insobornable bajo ella-.
©
como el de ser hombre
y no fanático ni persuasivo
emitiendo siempre su palabra
anodina o calcinando su pecho
como en una laguna de asfalto
inquebrantable. Hay ese dolor
íntimo, ser hombre, quizás
con sabor añejo a lluvia, sí,
empapado e insobornable bajo ella-.
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