En el último instante-
quizás en el primero-,
justo la vida, justo la muerte.
Pecho a pecho, calcinado,
ruina durmiente que fabrica
un colegial ensangrentado.
Fibras de apósito en el corazón.
Y el sol que cae de frente, sin soslayo
posible, elevando la cantidad
de sangre esparcida sobre la tierra.
Era el último instante, quizás
el primero. Arroyo venerable
de vida y de muerte, ambos ahora,
pútridos.
©
quizás en el primero-,
justo la vida, justo la muerte.
Pecho a pecho, calcinado,
ruina durmiente que fabrica
un colegial ensangrentado.
Fibras de apósito en el corazón.
Y el sol que cae de frente, sin soslayo
posible, elevando la cantidad
de sangre esparcida sobre la tierra.
Era el último instante, quizás
el primero. Arroyo venerable
de vida y de muerte, ambos ahora,
pútridos.
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