Que talen los edificios
con las lenguas sobrantes
de los árboles semblantes
de las atávicas simplezas
de poetastros indóciles.
Que florezcan los labios
en mitad del universo,
donde habitan las flores,
y muere el dúctil convocador
de plasticidades.
Que desuellen los granos
de avena, con útiles de labranza,
con ingentes cánticos
de idiomas contradictorios.
Y quiten las máscaras
a las esfinges selváticas
que inundan mi rostro
de cuando en cuando-.
©
con las lenguas sobrantes
de los árboles semblantes
de las atávicas simplezas
de poetastros indóciles.
Que florezcan los labios
en mitad del universo,
donde habitan las flores,
y muere el dúctil convocador
de plasticidades.
Que desuellen los granos
de avena, con útiles de labranza,
con ingentes cánticos
de idiomas contradictorios.
Y quiten las máscaras
a las esfinges selváticas
que inundan mi rostro
de cuando en cuando-.
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