Medidas desesperadas
No vengas a buscarme, ¡pasa, pasa!,
que amores tengo más para ser dados,
y aún, con mis cabellos plateados,
me queda entre sonrisas cierta guasa.
Si vieras mi salud un tanto escasa,
que sufre con los días más nublados,
le pongo los remedios adecuados
y cierro los postigos de la casa.
Y dejo en las paredes los espejos
que miro solamente con reojos
no vaya a entretenerme en sus reflejos.
Me aparto de tristezas y de enojos
que sé de un gran artista que en bosquejos
me pinta sobre el alma trampantojos.
miguel