El encuentro
Yo iba por la calle,
venía de hacer unos papeleos
y empujaba el carrito con la niña
cuando me cruzo
a un armario empotrado
y joven, de un país
africano imposible
de determinar. Y se me queda
totalmente estupefacto,
como quien a la luz del mediodía
encuentra algún marciano
o se topa con alguna maravilla
o asiste a un milagro
al que no es sencillo
acabar de dar crédito.
Y yo que le devuelvo la mirada
a aquella torre de músculos
que tiene un brillo en los ojos
donde revolotea la ternura
más fascinada y fascinante
que jamás he visto.
Yo iba por la calle,
venía de hacer unos papeleos
y empujaba el carrito con la niña
cuando me cruzo
a un armario empotrado
y joven, de un país
africano imposible
de determinar. Y se me queda
totalmente estupefacto,
como quien a la luz del mediodía
encuentra algún marciano
o se topa con alguna maravilla
o asiste a un milagro
al que no es sencillo
acabar de dar crédito.
Y yo que le devuelvo la mirada
a aquella torre de músculos
que tiene un brillo en los ojos
donde revolotea la ternura
más fascinada y fascinante
que jamás he visto.