El mundo moderno es absorbido por el dragón del consumismo,
las personas compran y compran sin parar ni pensar.
La tiendas comerciales
les ofrecen ofertas persuasivas
y como ratones caen en la trampa redonditos.
La televisión les crea necesidades artificiales,
la moda es motivo de compras habituales.
Aún no necesiten productos, se compra y compra, mecánicamente.
Muchos objetos llenan la casa y algunos
terminan en algún cuarto arrumados.
Hay un instinto impulsivo de poseer objetos
que a veces se vuelve irracional y alarmante.
¡Quizás quieren los hombres llenar su inmenso vacío existencial
con objetos materiales?
El ser no está en el tener.
El consumismo en sus plumajes no sacia,
pues siempre se quiere tener más y nos vamos envolviendo en su larga espiral.
Conozco muchas personas rodeadas de muchos bienes y cosas
pero muy solos y vacíos.
Comprar por comprar,
nos hace seres impulsivos y codiciosos.
Con dinero compra cosas
pero no felicidad.
En un mundo donde abundan los pobres,
es un escándalo e inhumano que haya personas despilfarrando en cosas banales.
Nadie es mejor ser humano
si lleva tal ropa de marca, carro de lujo o vive en zona adinerada de alto costo.
¡Hombre, no te alienes con lo que no te llena!
No sigas la corriente del mundo que te estresa y desvela.
Compra solo lo que uses y necesites de verdad.
Y si te sobra el dinero
compártelo y esta actitud te hará sentir mejor;
serás mejor ser humano.
Promovamos un consumismo responsable.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados