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Hay huracanes en mi mente,
sembradío de tiempos de hastío,
de noches solitarias,
buscando respuestas al amor.
A la orilla de tu vida me siento,
como un columpio que viene y va
se encuentra mi alma,
contemplando un ocaso que me lleva
a espacios en blanco,
que me abandona al sueño.
El sol se abraza al mar,
y yo, pretendo sostenerme
entre mis letras,
alcanzar la otra orilla
mientras no sea tarde.
Estoy viendo morir el día,
llegará la luna en silencio,
y me encontrará aquí,
meciéndome entre
el fragor de las olas,
esperándote.
Ana Mercedes Villalobos
Hay huracanes en mi mente,
sembradío de tiempos de hastío,
de noches solitarias,
buscando respuestas al amor.
A la orilla de tu vida me siento,
como un columpio que viene y va
se encuentra mi alma,
contemplando un ocaso que me lleva
a espacios en blanco,
que me abandona al sueño.
El sol se abraza al mar,
y yo, pretendo sostenerme
entre mis letras,
alcanzar la otra orilla
mientras no sea tarde.
Estoy viendo morir el día,
llegará la luna en silencio,
y me encontrará aquí,
meciéndome entre
el fragor de las olas,
esperándote.
Ana Mercedes Villalobos