que se desploma frente a la vereda,
agua, granizo, el cielo cae entero,
rayos y truenos ávidos de greda.
Nada se escucha en medio del ciclón,
cuando se cierra el rústico portón.
Se vieron dos mujeres con pañuelos
como vagan, medrosas de desmanes,
después cayó la furia por los suelos
tejas del techo al suelo como panes.
Y se llenó de caos cada cosa
en un desmadre de agua luminosa
Luego se queda todo helado y fijo
como en el borde mismo del abismo,
donde la gente besa el crucifijo
y el cielo sobre nuestro no era el mismo.
En el vitral seguro centinela,
sonríe la moza al cuadro de acuarela.
Y en la campiña hermoso verde manto
suenan campanas de oro como fiesta,
nada se queda del horrendo llanto
solo desean dicha a toda orquesta.
Con tamboriles gráciles de cuero,
El día a día vuelve a su sendero.
Claudio Batisti
octava real pero de seis versos, la verdad es que me gustó
mucho, es cuestión de probar alguna inspiración. Gracias
por todas esas cosas tan bonitas que nos dejas, siempre
aprendiendo y disfrutando Claudio. Cuidate mucho!!
Besitos apretados en tus mejillas.