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Río, tigre y fuego: el tiempo

Artículos de opinión El Cielo (o Céu) de Hojas Escritas Prosas
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“… El tiempo es un río que me arrebata, pero soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo desgraciadamente, es real; yo desgraciadamente, soy Borges.” *

Río, tigre y fuego
El tiempo…notables imágenes. No se puede negar lo que es. Eso de que el vaso de vidrio no está allí y tan solo imaginamos que está no lo creen ni quienes lo enuncian. Por ejemplo, pregunten al niño golpeado y borren sus lastimaduras, o alguien lo golpeó o lo imaginó…lo maltrataron y ya. Su madre o padre o quienes tienen que protegerlo no lo hacen y vuelcan sobre ese ser pequeño su ira, sus debilidades, su impotencia. En su memoria están guardadas todas las imágenes de situaciones reales, se mezclan con fantasías que protegen su psiquis, lo que queda de ella, pero hay situaciones reales que provocan su imaginación y no por eso las causas no existen. Un mecanismo también real. Desgraciadamente algunas realidades son tan verdaderas como el vaso de vidrio. Que no se quiera verlas no indican que no existan.
Río: fluido que cambia y sigue estando ahí palpable, sonoro , visible y degustable, es decir podemos percibirlo; tigre: mamífero de irresistible belleza, agresivo cuando necesario, carnívoro, con una fuerza impresionante que inspira cuanto menos respeto, destroza a su presa para sobrevivir, perceptible; fuego: energía, calor, ardor interno y externo, permite la vida, perceptible. Qué tenemos hasta ahora: agua, animal, fuego. Qué nos falta… ah, sí Borges, sí un ser humano, escritor, investigador infatigable, resiliente hasta su muerte.
Tierra, agua, aire y fuego; nosotros como seres vivos sobreviviendo en un espacio y bajo el tiempo que nos tocó en suerte o mala suerte. No hay hojas en blanco, hay vivencias, recuerdos y fantasías, imaginación no activada. Siempre hay algo, sencillamente no es el momento de sacarlo para afuera. Visualizarlo, masticarlo, destrozarlo, razonarlo mientras los condimentamos y ponerlo en el plato para degustarlo, digerirlo y defecarlo…para que continúe su camino.
Hay hombres y mujeres en blanco, eso ya es una elección o una condición de resignarse a tal situación por enfermedad o presión externa sin una reacción interna para combatirla. Mientras se está encarcelado, en agonía, bajo una depresión… aún con vida, hay que intentar salir de la conformidad de un estado que no produce o produce el vacío.
Ceguera voluntaria de quienes no quieren ver, como si eso los defendiera o mantuviera al margen de los problemas. No se involucran, no dicen la verdad, no son transparentes…embadurnan el paisaje humano y no colaboran con la evolución de la especie humana, son cómplices de su involución.
Enfermedad de mirar y no ver, ojear y no leer, gustar y no amar, poco pero no demasiado. Vivir en un estado de latencia, medio como sin fuerzas. ¿Qué enfermedad es ésta?, que deja paralizadas las voluntades, que frena la pasión que llevaría a luchar por los deseos de vivir, perseguirlos y alcanzarlos, pensar y llegar a ser personas que alcanzan metas o razones por las cuales merecen estar vivos, aprovechando la vida.
El tiempo pasa desapercibido para quienes miran para otro lado, en un sinsentido constante que dinamita las ganas y desperdician, a mi modo de ver, el espacio que ocupan en esta existencia, la única real.


*Borge, Jorge Luis; Nueva Refutación del tiempo, párrafo final.
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Comentarios (2)

R
robeerto ·
♥ 0
aun si me tiene acollarado con cuerda
fina y de plata y verlo no puedo,
digamos que el tiempo tambien es mi
prisionero, lo llevo en mi espalda;
el no habla, yo menos respondo
y no es un silencio de locos
pues su indiferencia por el rastro
que sigo a el no le dice nada
y cuando menos lo pienso
-lo que llevo detras
y el trecho que falta-
a mi tampoco
Céu de Buarque
Céu de Buarque ·
♥ 0
Y sin embargo no podemos decir que no exista,
que está bien no vivir ni pensando en el pasado
ni el presente no vivirlo por creer que en el futuro
luego de la muerte hay otra vida,
pues ésta es la que debemos apreciar y festejar.

El tiempo transcurre y nosotros somos quienes transcurrimos.

Qué bueno que alguien que miró mucho y luego de ciego,
nos entregó lo percibido sin ojos. Entre luces y sombras, reflexionó y transformó en lenguaje entendible, para que podamos vivir juntando piezas y no dispersándolas. Para qué considerarnos lo que no somos, si la vida es simple, como señalas. El tiempo puede ser nuestro prisionero cuando lo capturamos, cuando sin importar cuántos años tengamos, la vida es parte del tiempo y nosotros de él, por la sola razón de que somos mortales.

Gracias por tu aporte Robeerto...
un abrazo,
C.
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