Quiero evocar tu risa en esta noche
en que haremos poemas de la vida
y cuando el sol se asome entre las sombras
apurando el latido de tu sangre,
alumbre con su luz tus fuertes brazos
recitando mis versos en su boca.
Y retorno a la gruta de tu boca,
a la espesa ebriedad de nuestra noche,
al fuego prometido de tus brazos
donde escapa triunfante hacia la vida
el veloz galopar de nuestra sangre
con la luz desteñida de las sombras.
No basta la quietud de nuestras sombras
para apagar la llama de mi boca,
ni la prisa altanera de la sangre
que sonríe al resguardo de la noche
desde todos los guiños de la vida,
dispuestos a arroparse entre tus brazos.
Si he de morir, lo haré solo en tus brazos
evitando el tormento de las sombras,
en el último instante de mi vida.
Si he de vivir, que sea entre tu boca
trayectoria del fuego hacia la noche,
donde escriba el poema con mi sangre.
Y vuelve la ternura hasta mi sangre
del amor insurgente de tus brazos,
las brasas calcinadas de la noche
propician una luz entre las sombras,
y el temblor de tus labios en mi boca
el canto primigenio de la vida.
El tiempo de un te quiero es una vida
la esencia de mi cuerpo y de mi sangre
y no sé si es tu boca o es mi boca
la que yace arropada con tus brazos
y se esconde al abrigo de las sombras
dormida en la espesura de la noche.
La noche se desnuda de la vida
reteniendo su sangre entre las sombras,
en sus brazos, muy cerca de su boca.
Ana Mercedes Villalobos
Me has dejado anonadado con tu hermosa sextina hecha con sustantivos bisilabicos y con una fluidez que asombra, tengo mucho que aprender de tus letras, aunque no se si me dará la mente para hacerlo,
sin lugar a dudas es la mejor obra que he leído en el portal. Con la mayor admiración y aprecio te saludo cordialmente. Claudio