Como no podía ser de otra manera y era imposible pasarlo por alto, al final me surgieron las décimas pertinentes al tema del día ( y del mes y del año) Y es que llevo una vida ascético mística voluntaria, y palos a gusto no duelen. O sí.
Confinada en mi fortín,
lejos de la urbe ruidosa,
no se me ocurre otra cosa
que entrar al foro, por fin.
A ratos cuido el jardín
o me dedico a hacer pan,
una mouse, helado, flan
o trabajos manuales,
asuntos más bien triviales,
que tampoco son mal plan.
Y es que pretendo evitar
un contagio innecesario,
es por eso que a diario
me mato a desinfectar
todo lo que he de tocar.
Uso mascarilla y gel,
y no traspaso el dintel
de la puerta de mi casa,
así, entre cuece y amasa,
al virus no doy cuartel.
¡Vaya bicho malnacido
que nos tiene en jaque mate!,
el ánimo nos abate
y lo deja compungido.
A ver, ¿de dónde ha salido?
Estábamos tan felices
inflándonos a perdices
cuando apareció un mal día,
a robarnos la alegría
y a tocarnos las narices.
lejos de la urbe ruidosa,
no se me ocurre otra cosa
que entrar al foro, por fin.
A ratos cuido el jardín
o me dedico a hacer pan,
una mouse, helado, flan
o trabajos manuales,
asuntos más bien triviales,
que tampoco son mal plan.
Y es que pretendo evitar
un contagio innecesario,
es por eso que a diario
me mato a desinfectar
todo lo que he de tocar.
Uso mascarilla y gel,
y no traspaso el dintel
de la puerta de mi casa,
así, entre cuece y amasa,
al virus no doy cuartel.
¡Vaya bicho malnacido
que nos tiene en jaque mate!,
el ánimo nos abate
y lo deja compungido.
A ver, ¿de dónde ha salido?
Estábamos tan felices
inflándonos a perdices
cuando apareció un mal día,
a robarnos la alegría
y a tocarnos las narices.
Sonetos, décimas, liras,
todo vale en el asunto,
compruebo que estás a punto
al ver lo bien que te inspiras.
Me encanta cómo le tiras
con ese dardo afilado
al criminal y malvado
virus que ahora nos ronda,
a ver si yo con mi honda
lo dejo descalabrado.
Como cosa previsible
la cuarentena me pesa
y no es metáfora esa,
pues es del todo visible.
Usar debo un imperdible,
y ruego se me comprenda,
que el otro día en la tienda
buscando una talla más
triste me quedé además
pues no tenían la prenda.
Así que el confinamiento,
me ha servido para hacer,
aparte del buen comer,
trabajar al pensamiento.
Y me produce contento
el no haber estado sordo
para seguir hoy a bordo
de la nave de la vida
aun teniendo más medida
por estar bastante gordo.
Ya ves, querida amiga, a cada cual le ha afectado en distinta manera. Tu décimas excelentes, como siempre.
Un fuerte abrazo.
Salvador.