Recuérdame mi amor si habré partido
lejano de esta tierra misteriosa,
y no podré llevarte temblorosa,
ni podré despedirme conmovido.
Recuérdame también que no he podido
decirte con mi voz ceremoniosa:
Tu recuerdo es la rosa más hermosa,
porque no llegarán flores ni ruido.
Aunque tu me pudieras olvidar
luego recordarás que no has llorado;
porque solo mi amor te he de dejar.
Rastro de la abundancia del pasado,
mejor será sonreir sin meditar
en un amor eterno y consagrado.
Claudio Batisti