No siempre el cansancio
oculta las memorias,
a veces se hace un nuevo intento
y retorno a mi montaña
hasta remontar la cumbre,
allí se posterga el adiós.
Los silencios sucumben
entre los instantes,
hiriendo los maltrechos corazones.
Las dudas amanecen tu mirada
y se hacen eco de todas las tristezas
del mundo,
de la agonía de los vientos,
de las alas que naufragan tu cielo.
Tus ojos ahora huyen,
me niegan las respuestas.
Son un paraje desierto,
un lienzo sin vida
olvidados de mis ojos.
Ana Mercedes Villalobos