Tú, que apuntas con el dedo,
tú, que gustas de fijarte en defecto ajeno;
mira bien antes de disparar tu veneno,
¡Aquí nadie es perfecto!
La cola larga y la arruga,
míratelas tú primero,
¡No eres de Dios su mensajero!
Si te gusta hablar del otro
¡Muérdete la lengua!
Si te gusta mirar sus defectos con lupa
Mejor arráncate los ojos.
Es mejor quedarse sin lengua y sin ojos
a destruir la imagen sagrada del prójimo.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados