Aciaga certidumbre del lamento
bruma la vida, ungida por dolor
es noche mancillada de tormento
al éter, profanado con temor.
El ocaso respira sin aliento.
¡Un alma muere triste, sin amor!
Vacío, grita lágrimas al viento
su corazón, expía al redentor.
Sangre del credo brota las cadenas
ahogando pasión y anochecer.
¡Blasfemar ominoso de sus penas!
El adentro, suplica fallecer
solo pesar de sal, habitan venas,
un existir sin credo el renacer.
Sublime nostalgia habita en tus letras hermosa amiga,
acá, dejo las mias que se fundan con las tuyas.
Me encanto leerte!
Un apasionado abrazo.
E. Lovera