como maravillosa certeza de sus llegadas
estrenamos nuestros mimos,
besos tibios en ese brillo diamantino
que enciende la luz de sus miradas
en torbellinos inquietos,
que enciende la luz de sus miradas
en torbellinos inquietos,
agitando sus briosos corazones.
Sus gritos alegres llenaban los espacios,
sus manitas alzadas buscaban caricias
o a veces,
en inocente contrabando,
dejaban escapar algún puño travieso
mientras sus risas ladronas de aliento
ensuciaban sus rostros de vida.
Muchos juegos y llantos después,
me contemplo aún en sus sonrisas,
me contemplo aún en sus sonrisas,
evocando las revoltosas ocasiones
en que solo el amor nos sostenía
y siento como se aprieta
y siento como se aprieta
de orgullo mi garganta.
Son muchos los años recorridos
que guardo en mi memoria,
inmenso tesoro,
las palabras se esconden en algún baúl,
que abrirán más tarde, en el momento adecuado.
Y entonces pienso,
¡cómo ha pasado el tiempo!
veo en sus jóvenes rostros reflejada la ilusión
tantos anhelos perseguidos,
que se han trenzado en esperanzas,
que se han trenzado en esperanzas,
en un amor que ha compartido
infinitos momentos
y que ha sabido celebrar la vida,
en cinco latidos
de un solo corazón.
Ana Mercedes Villalobos
infinitos momentos
y que ha sabido celebrar la vida,
en cinco latidos
de un solo corazón.
Ana Mercedes Villalobos
Besos y versos.