AMANECER
Amanece en los campos
a la hora en que se retienen los sueños,
la luna aún es testigo
del entretiempo
en que empiezan y terminan los astros.
Estamos siguiendo la línea
que tiende al finito del día,
de los días;
nacemos de nuevo
como nace la claridad
de lo más profundo del suelo,
pero por el aire,
por el viento,
por la tierra.
Nos vamos diluyendo
y queda de lo que fuimos
lo que somos;
de lo que seremos,
sólo un rastro
que se pierde con el tiempo.
Amanece en los campos
a la hora en que se retienen los sueños,
la luna aún es testigo
del entretiempo
en que empiezan y terminan los astros.
Estamos siguiendo la línea
que tiende al finito del día,
de los días;
nacemos de nuevo
como nace la claridad
de lo más profundo del suelo,
pero por el aire,
por el viento,
por la tierra.
Nos vamos diluyendo
y queda de lo que fuimos
lo que somos;
de lo que seremos,
sólo un rastro
que se pierde con el tiempo.