Y así marchan,
sin decir adiós,
el cuerpo a la tierra,
el espiritu al cielo
y el alma al eterno sueño.
Así, sin más,
el cuerpo se hace tierra,
el espiritu se hace brisa
y el alma se hace duelo.
Cuerpos de nuestro cuerpo
se hacen quienes ya se fueron.
sin decir adiós,
el cuerpo a la tierra,
el espiritu al cielo
y el alma al eterno sueño.
Así, sin más,
el cuerpo se hace tierra,
el espiritu se hace brisa
y el alma se hace duelo.
Cuerpos de nuestro cuerpo
se hacen quienes ya se fueron.