Una tarde hermosa, cruzó mi camino,
gocé del embrujo que me dió su destilo,
entre risas y luces probé del dulce vino,
y en sus labios cerezas terminé rendido.
Perdida la inocencia floreció como un río,
rendida de amor, me metió por su piel,
maduraron sus ansias, también su sentido
disfrutó los placeres de una dulce miel.
Como en un manantial de cálidas aguas,
la sed de mi hado, la sacié en su vientre,
caí en el hechizo de su oscura mirada,
buscando cariño, me perdí para siempre.
Siguiendo sus pasos sus huellas besaba,
la metí en mi mente, se metió en mi alma,
su hermosa sonrisa y su tierna mirada,
llenaron de sueños, mi dulce esperanza.
Somos valle y surco, simiente plantada,
somos tierra y cielo, somos nube y agua
bendición con frutos, copas rebosadas,
milagros de vida, santuario y plegarias.
gocé del embrujo que me dió su destilo,
entre risas y luces probé del dulce vino,
y en sus labios cerezas terminé rendido.
Perdida la inocencia floreció como un río,
rendida de amor, me metió por su piel,
maduraron sus ansias, también su sentido
disfrutó los placeres de una dulce miel.
Como en un manantial de cálidas aguas,
la sed de mi hado, la sacié en su vientre,
caí en el hechizo de su oscura mirada,
buscando cariño, me perdí para siempre.
Siguiendo sus pasos sus huellas besaba,
la metí en mi mente, se metió en mi alma,
su hermosa sonrisa y su tierna mirada,
llenaron de sueños, mi dulce esperanza.
Somos valle y surco, simiente plantada,
somos tierra y cielo, somos nube y agua
bendición con frutos, copas rebosadas,
milagros de vida, santuario y plegarias.