• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

A Robeerto le traigo...un poema de Oliverio

POETAS que me GUSTAN
LLORAR A LÁGRIMA VIVA...

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!


Oliverio Girondo
http://amediavoz.com/girondo.htm

Ojalá algún día de estos pueda una expresarse de esta manera, para desahogar heraldos heridos, poetas amigos, hombres que comienzan, en nuestro día a día, por ser queridos.
C.
♥ 0 me gusta 856 visitas · 2 comentarios

Comentarios (2)

R
robeerto ·
♥ 0
Si hay algo que no creo conseguir sera ese pasar conciente y despreocupado y asi tan bello como lo escribe Girondo al llanto, motivos me sobran, tu lo sabes, lloro cuando nadie me ve, pero a veces, siempre sin quererlo, me encuentro con losojos humedecidos, por los recuerdos, por el dia de sol y sus nubes panzudas, por las palabras,por mi vecino y sus hijos, por los gatos, por los perros, los merlos...gracias
Céu de Buarque
Céu de Buarque ·
♥ 0
Cómo no llorarse la vida,
si supieramos
que luego de las tormentas
es más fácil disfrutar esos soles;
esas lunas;
esos nuevos amores
que apagan el fuego de
otros amores pasados, enquistados;
esas amistades que fueron
llama en el frío invierno,
los primeros besos,
cabalgatas de adolescencia
al pie de los Andes;
esas aventuras de escalar y volar
esa amiga que ya no está,
esa abuela y aquel abuelo que no volverán;
cómo me gusta tener una excusa,
por lo menos tres veces al año,
para hundirme en el llanto
y llorar todo junto,
provocando al cielo,
desahogando sus ojos,
cansados de acumular tanta humedad,
como a veces le pasa a nuestro cuerpo,
como siempre le pasa al que mucho quiere,
al que mucho ha amado...


Un abrazo querido Robeerto,
C.
Inicia sesión para comentar.
Atrás
Arriba