Cerrado a perpetuidad
el corazón dañado, luz
solar, inunda su vegetación,
antaño florida, hoy seca.
Y cada puerta, es una ventana,
que sangra al porvenir.
Y cada sombra, se alarga
como un espectro sin fin.
©
el corazón dañado, luz
solar, inunda su vegetación,
antaño florida, hoy seca.
Y cada puerta, es una ventana,
que sangra al porvenir.
Y cada sombra, se alarga
como un espectro sin fin.
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