Como una tormenta en llovizna
va creciendo los nubarrones en su espacio
con la creciente paciencia,
...Y su libertad de pensar...
Se despedaza cada brizna
en sus ojos sin parar.
Quisiera ser sabio
para no tener la ira del hombre,
ni la tormenta en el mar...
Sólo me entrego al silencio,
y en cada llovizna del viento,
mil hojas debe arrastrar.
Marisol Pérez.