Aquí, frente a la noche oscura
cara a cara,
a merced de su mirada que todo lo escudriña desafiante,
exasperante, al límite,
desnuda.
A mitad de la noche blanca que acera,
derrite, abrasa,
que tirita sin control hasta la médula,
congela.
Y en la noche multicolor con toda su gama,
derrotero y esplendor,
que consume, ceniza,
arrasa,
chasquea, saliva, sisea
se solaza.
O así, bajo el glamour de un Sol impiadoso
que todo lo fermenta,
o privilegia su bálsamo benefactor en la
epidermis y se opaca, a veces
se ausenta, otras se trasluce,
trastoca,
aúlla desesperanzador
y sin control
pero aún así,
consigue colarse por cualquier hendija del alma,
tu alma, mi alma, nuestras almas.
Mírame, tú
inconmovible, yo
inamovible, aquí
nosotros
tú continúas
yo sigo
¿Tú sigues?
en movimiento
justo donde estoy, estás
estuve
estaré
estamos
cara a cara,
a merced de su mirada que todo lo escudriña desafiante,
exasperante, al límite,
desnuda.
A mitad de la noche blanca que acera,
derrite, abrasa,
que tirita sin control hasta la médula,
congela.
Y en la noche multicolor con toda su gama,
derrotero y esplendor,
que consume, ceniza,
arrasa,
chasquea, saliva, sisea
se solaza.
O así, bajo el glamour de un Sol impiadoso
que todo lo fermenta,
o privilegia su bálsamo benefactor en la
epidermis y se opaca, a veces
se ausenta, otras se trasluce,
trastoca,
aúlla desesperanzador
y sin control
pero aún así,
consigue colarse por cualquier hendija del alma,
tu alma, mi alma, nuestras almas.
Mírame, tú
inconmovible, yo
inamovible, aquí
nosotros
tú continúas
yo sigo
¿Tú sigues?
en movimiento
justo donde estoy, estás
estuve
estaré
estamos