QUIERO SEDUCIRTE…
Quiero seducirte con mis besos.
Quiero seducirte con el calor de mis abrazos.
Quiero seducirte con palabras bonitas.
Quiero seducirte cuando me llames por teléfono
Quiero que escuches mi voz acariciarte suavemente.
Quiero que mis manos pasen por tus labios sensuales y varoniles,
y mis dedeos bajen suavemente hasta… ¡sí!
Hasta allí donde sientas arder de placer y te sonrojes,
y mi picardía y mis dedos pasen por tu ombligo,
y sientas arder de deseos y te seduzca con mis labios
dejando mi saliva por todo tu cuerpo húmedo, pedirás clemencia,
yo me hare sorda! y seguiré con mis deseos de atrapar
tu furia en mí y ya excita me hace caer la tentación de poseerte
para beber todo de ti en copas de pasión, amor y fuego,
que has dejado regado por todo mi cuerpo.
Quiero seducirte hasta que me pidas clemencia y más amor,
más pasión que nos ate a los dos, para vivirnos y tenernos
el resto de la vida amándonos... seducidos por mi seducción.
Alicia Pérez Hernández... México
No es la pluma la que escribe, es el alma
Todos los derechos reservados©
Quiero seducirte con mis besos.
Quiero seducirte con el calor de mis abrazos.
Quiero seducirte con palabras bonitas.
Quiero seducirte cuando me llames por teléfono
Quiero que escuches mi voz acariciarte suavemente.
Quiero que mis manos pasen por tus labios sensuales y varoniles,
y mis dedeos bajen suavemente hasta… ¡sí!
Hasta allí donde sientas arder de placer y te sonrojes,
y mi picardía y mis dedos pasen por tu ombligo,
y sientas arder de deseos y te seduzca con mis labios
dejando mi saliva por todo tu cuerpo húmedo, pedirás clemencia,
yo me hare sorda! y seguiré con mis deseos de atrapar
tu furia en mí y ya excita me hace caer la tentación de poseerte
para beber todo de ti en copas de pasión, amor y fuego,
que has dejado regado por todo mi cuerpo.
Quiero seducirte hasta que me pidas clemencia y más amor,
más pasión que nos ate a los dos, para vivirnos y tenernos
el resto de la vida amándonos... seducidos por mi seducción.
Alicia Pérez Hernández... México
No es la pluma la que escribe, es el alma
Todos los derechos reservados©
“Amar hasta que duela. Si duele es buena señal”. madre Teresa de Calcuta.
Ver el archivos adjunto 61791
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y mis dedeos bajen suavemente hasta… ¡sí!
Hasta allí donde sientas arder de placer y te sonrojes,
y mi picardía y mis dedos pasen por tu ombligo,
y sientas arder de deseos y te seduzca con mis labios
dejando mi saliva por todo tu cuerpo húmedo, pedirás clemencia,
Mi querida Alicia clemencia no, el paraíso. Un abrazo con la pluma del alma como siempre mi estimada poeta