Tan solo una palabra
y esa frente que se alarga
sensata, duramente.
La austeridad del calor
que apelmaza hasta el agua
de la aljibe. Y el olor a
putrefacción de todo lo existente.
A orillas del río Duero, vivió
un fauno y un epiléptico, donde
viven ahora, una madre y un niño,
junto a grandes cimientos de basuras
y excrementos. No: nadie ha de mirarte
a la cara, cuando caigan tus vecindades.
Siquiera una rodilla cesará de prosternarse
sobre los espacios inconcretos del aire.
y esa frente que se alarga
sensata, duramente.
La austeridad del calor
que apelmaza hasta el agua
de la aljibe. Y el olor a
putrefacción de todo lo existente.
A orillas del río Duero, vivió
un fauno y un epiléptico, donde
viven ahora, una madre y un niño,
junto a grandes cimientos de basuras
y excrementos. No: nadie ha de mirarte
a la cara, cuando caigan tus vecindades.
Siquiera una rodilla cesará de prosternarse
sobre los espacios inconcretos del aire.