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Hay momentos en que las letras
no hacen versos,
en que unos labios que no saben besar
se llenan de suspiros
y no suspiran,
se vuelven ermitaños.
Las palabras se bordan a las manos,
se tallan como caricias,
se hacen deseo en la piel.
Noches vacías de cuerpos
como un anhelo que no tiene destino,
un instante sin tu sonrisa
cuando el tiempo se detiene.
Momento de calzarnos,
de intentar de nuevo el camino
entre paisajes en que las letras
se hilen sin tropiezos,
para llenar el espacio de mi
vida en que te amo.
Ana Mercedes Villalobos
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Hay momentos en que las letras
no hacen versos,
en que unos labios que no saben besar
se llenan de suspiros
y no suspiran,
se vuelven ermitaños.
Las palabras se bordan a las manos,
se tallan como caricias,
se hacen deseo en la piel.
Noches vacías de cuerpos
como un anhelo que no tiene destino,
un instante sin tu sonrisa
cuando el tiempo se detiene.
Momento de calzarnos,
de intentar de nuevo el camino
entre paisajes en que las letras
se hilen sin tropiezos,
para llenar el espacio de mi
vida en que te amo.
Ana Mercedes Villalobos
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como un anhelo que no tiene destino,
un instante sin tu sonrisa
cuando el tiempo se detiene.
Preciosos versos estimada poeta Anamer. Un abrazo con la pluma del alma