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No se escucha el silencio / Ahed Tamimi

Lo que hoy leí
No hay forma de imaginar el silencio.
Aquí,
porque detrás del ruido de un rifle
está el llanto de una niña
que no sabe por qué llora,
pero ese es el único lenguaje que conoce,
y bajo el llanto
hay un dialecto prohibido
cuyas palabras no tienen equivalente
al canto; pero mar es igual a furia,
y más allá, en su fondo,
se escucha como una transparencia,
el eco de los pasos de una madre
que atiende veloz la herida del pequeño Amhed,
que tiene una vena en el cuello
que produce el mismo sonido que la llave rota
del baño,
pero va debilitándose conforme pasan las seis quince:
hora en que el padre reza
(eso se escucha también)
a un dios que abandonó la religión por las finanzas.
Y ahí, justo ahí, en esa capa
inferior
a todos los sonidos de la guerra,
estoy yo —tratando de imaginar el silencio—
y debajo de mí los escombros
de lo que ayer fue mi casa.


Ver el archivos adjunto 63621
Ahed Tamimi (2001), poeta y activista palestina varias veces encarcelada por su posición contra la usurpación y las masacres perpetradas por el Estado israelí. Página en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Ahed_Tamimi


Créditos:

Del texto: Ahed Tamimi
De la versión al español: Julio César Toledo (los retoques gráficos con fines de divulgación son míos)
De la imagen: Haim Schwarczenberg
♥ 5 me gusta 1052 visitas · 4 comentarios

Comentarios (4)

Alde
Alde ·
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Mucha tristeza.

Saludos
La Espartana
La Espartana ·
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Qué triste realidad, querido Pedro
Carolina Varela Lopez
Carolina Varela Lopez ·
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Leve palestina och krossa sionismen. El único dios que cambia la religión por dinero es el hombre perverso. La palabra religión no tiene tantos años como los tienen las creencias de la humanidad, es de origen latino. La religión pura y sin mancha es hacer el bien, por tanto, lo demás es corrupción. Este poema toca fibras, duele. La imagen de esa vena como llave abierta cala en lo profundo, pensar en ese mar del mundo, en ese ruido ensordecedor. Entre los restos de los muros de edificaciones vacías están los ecos de las madres, los rezos a Allah de los padres, y como se traduce al español, Dios es mi dispensador, o diría yo, en las manos de Dios ponemos este dolor. Es triste que por décadas también en esa región se han formado niños para la guerra, para vengarse, el tema es controversial. Los niños conociendo el sonido de un rifle desenfundado... Y mejor no ahondo más, vienen a mí vagos recuerdos de otros dolores...
José Valverde Yuste
José Valverde Yuste ·
♥ 0
Sensacional poema denuncia a la exterminación de los pueblos-palestino- a través de un holocausto desmedido por los dólares del vecino. Un saludo Pedro
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