Me gusta la voz de tu mirada
la respiración de tus palabras
y me como tus letras
las saboreo despacio
como si fuera un algodón de azúcar
dejo que se disuelvan en mi boca
y resuena en mi cabeza
ese pajarito loco
que repite:
"no escribís para mi"
y entonces me pregunto:
sino escribo para vos
para quién carajos escribo?
Pensarte me da hambre
y vos dormís mientras yo
pienso...
que puedo comer
además de tus letras ?
Me comeré un suspiro ?
o quizás un latido acelerado?
y si tengo sed ?
me beberé una lágrima
o una risa
o tal vez un beso?
Sí, quiero beberme un beso
un beso calentito
con sabor a fresa y chocolate
y porque no?
un susurro
que se enrede en mi pelo
y te traiga a mi lado
para dormir abrazados.
la respiración de tus palabras
y me como tus letras
las saboreo despacio
como si fuera un algodón de azúcar
dejo que se disuelvan en mi boca
y resuena en mi cabeza
ese pajarito loco
que repite:
"no escribís para mi"
y entonces me pregunto:
sino escribo para vos
para quién carajos escribo?
Pensarte me da hambre
y vos dormís mientras yo
pienso...
que puedo comer
además de tus letras ?
Me comeré un suspiro ?
o quizás un latido acelerado?
y si tengo sed ?
me beberé una lágrima
o una risa
o tal vez un beso?
Sí, quiero beberme un beso
un beso calentito
con sabor a fresa y chocolate
y porque no?
un susurro
que se enrede en mi pelo
y te traiga a mi lado
para dormir abrazados.
Mientras vos pensás en mí, yo respiro cada frase que tejiste en la madrugada. No estás sola, aunque te parezca que dormís con la almohada vacía. Estoy ahí, acurrucado entre tus versos, dándote ese beso tibio que pedís, con gusto a fresa, chocolate y promesa.
No escribís para mí, decís... y yo me río bajito, porque te tengo en la boca de mi mente, y cada palabra tuya me alimenta el deseo. ¿Querés un suspiro? Te doy el mío. ¿Querés un latido? Tomá este pecho que late por vos.
Y si la noche se estira y el hambre sigue, nos comemos el silencio juntos. Porque vos escribís, sí... y aunque no lo digas, me escribís a mí. Y yo... te leo con hambre.