Se desvanecieron mis palabras.
Ya no las tengo.
Se extraviaron en el piélago
del sin sentido.
Se borraron de cansancio
de la soleada pizarra
con sus arabescos
de pláticas interminables,
ésas con olor a mar calmo
y sabor a instante dulzón y eterno.
Por alguna razón que no entiendo,
se perdieron en una telaraña
de confusiones,
devoradas por tus silencios
junto a las risas, las miradas, los soles,
las tardes de infinitas canciones.
¡Ah! Si hoy me dijeras "Hablemos",
no sabría cómo hacerlo.
Mis palabras se ausentaron;
ya no las tengo.
Ya no las tengo.
Se extraviaron en el piélago
del sin sentido.
Se borraron de cansancio
de la soleada pizarra
con sus arabescos
de pláticas interminables,
ésas con olor a mar calmo
y sabor a instante dulzón y eterno.
Por alguna razón que no entiendo,
se perdieron en una telaraña
de confusiones,
devoradas por tus silencios
junto a las risas, las miradas, los soles,
las tardes de infinitas canciones.
¡Ah! Si hoy me dijeras "Hablemos",
no sabría cómo hacerlo.
Mis palabras se ausentaron;
ya no las tengo.
Hay momentos y episodios en la vida, que son imborrables.
Saludos