al mirar tus ojos ¡Amaré otra vez!
porque se dibuja tu amor inconfundible,
como una sombra claramente irresistible
¡Qué sólo contigo me siento mujer!
Nostálgica en reminiscencia me columpio,
y me canta la luna, una balada,
llevándome hasta la fuente del Danubio,
azul, plena, enamorada.
¡Si volvieras a mí, a tu amor no me niego!
En mis raíces plenas sembraste tu semilla,
como nueva fronda de un sol veraniego.
Cómo renunciar al fuego de tu boca
sí fue nuestro amor ¡Octava maravilla!
Otro dejavu que en ausencia nos invoca.
¡Pero no, pero no!
¡Nadie Si Se Quema, Juega Con El Mismo Fuego!