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Dos botellas en la playa

El Avecesdiario
Era niño y detestaba viajar.
Un par de kilómetros sobre ruedas
me centrifugaban las tripas y el alma.
Si no llevaba bolsa, olvídate del pastel de zanahoria.
El drama decayó con la Dramamine
a un zumbido por encima de las quijadas,
pero aún hoy, instantáneas décadas después,
las vueltas del mundo me siguen mareando
y ningún soma le pone remedio.

Pero he aquí la playa, esa loca borracha.
He aquí que me acompañan los amigos, tú,
y dos botellas de Don Julio
con inmensas ganas de hundirse.
El mar canta, baila y me abraza casi con odio,
me sacude mientras le suelto puñetazos
y al final me escupe sin escuchar mi confesión
ni reconocer que me ha parido.

La curvatura azul se pierde en la escala de grises
y pinta una constelación de buques.
Entre el rumor de las olas y el manglar,
vuelvo a tus pupilas y sus tantos barcos perdidos.
Tumbada en el camastro,
estragada de sol y jejenes, las olas y el tequila
han robado las palmeras de tus pestañas.
Eres más de orilla y huellas,
de pies entre la espuma y hacía arriba.
Soy de más adentro sin llegar jamás a lo profundo.
Ninguna de tus raíces de busca por el aire salado
y a mí no me quiere el cielo que no quiero.

Los amigos perrean casi dentro de la hoguera
o aúllan narcocorridos.
Deseo marcharme y que desees marcharte conmigo,
pero te metes en mis brazos,
te metes en mi boca
y en tu boca pregunto:
¿Nena, qué es una lágrima en el mar?
Intuyo que responderás nada,
pero, honda y somera, ninguna marejada te disuelve.
Agua salada –respondes—. Alma lavada.
El mar no sabe llorar.

30 de julio de 2025

♥ 5 me gusta 516 visitas · 2 comentarios

Comentarios (2)

Medusa
Medusa ·
♥ 1
No, el mar no sabe llorarse porque él es un cúmulo de lágrimas de los pincheslíricos como vos... y ella.

Chanclazo y abrazo.
Pedro Olvera
Pedro Olvera ·
♥ 1
Mira que sos una negra conchuda. XD

Primero me puteas para que publique y luego me dices que soy lloroncito sin calzones.

Dale, puede que sí. Pero tú chillas hasta cuando te acuerdas que últimamente (tres horas) no te han dado ganas de chillar. Recuerda lo que aconsejaba Renato Leduc:

No llores, Llorona, porque el llanto afea
y quien mucho llora muy escaso mea…
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