Me niego a la rosa
por temor a las espinas.
Me niego al calor
de esa mano extendida.
Me niego a esos ojos,
a esa voz, a esa sonrisa.
Me niego a latir, a sentir...
¿por no sufrir?
Me niego... me niego.
Y de tanto
negarme
ya no vivo
ni camino
ni respiro.
por temor a las espinas.
Me niego al calor
de esa mano extendida.
Me niego a esos ojos,
a esa voz, a esa sonrisa.
Me niego a latir, a sentir...
¿por no sufrir?
Me niego... me niego.
Y de tanto
negarme
ya no vivo
ni camino
ni respiro.