Escapan, en bandada, los pensamientos.
En estampida revoltosa parten
hacia el erial incendiado de sol
de tus ojos lejanos,
ya sin huellas de las canciones
veraniegas de los grillos.
En el ocaso, un grito ahogado
se apodera de tu nombre.
Y, en un monótono paisaje
de tristeza y sombras,
lo disemina.
En estampida revoltosa parten
hacia el erial incendiado de sol
de tus ojos lejanos,
ya sin huellas de las canciones
veraniegas de los grillos.
En el ocaso, un grito ahogado
se apodera de tu nombre.
Y, en un monótono paisaje
de tristeza y sombras,
lo disemina.
El pasado pesa mucho en nuestra conciencia.
Saludos