Entre alas y hojas, abdicó el Sol.
Y Krah de nuevo surgió para ellas, con cara de Luna y cuerpo de mujer, para proteger su reinado.
Un mal día, el huinca las cazó. Y en frascos con formol guardó sus orejas, para que no escuchasen más.
Y Krah de nuevo surgió para ellas, con cara de Luna y cuerpo de mujer, para proteger su reinado.
Un mal día, el huinca las cazó. Y en frascos con formol guardó sus orejas, para que no escuchasen más.