Dama y señora de artistas, ¿a quién interpretas hoy? Reconozco tu rostro entre las sombras, desnudo tu cuerpo bajo el antiguo farol. Te sonríes, y son tus ojos la mirada que enciende este corazón quebrado y ajado, por el tiempo y por tanto amor. ¿Cuáles tinieblas debiera temer? Si a tu lado, la noche es paraíso, de los poetas perdidos y de aquellos que consideraron vencidos. Después de contemplarte, ya no me aflige ni el vacío (porque sé lo llenarás), ni el tormento de saber que algún día no estaré. Tú lo sabrás.