Tenía cientos de arcoíris en canicas
que acariciaban mis manos en la bolsa
—terciopelo y baúl de mi esperanza—.
En los duelos marchaban sueños y arcoíris
con los niños que ganaban las partidas.
Quizás faltaba una princesa
a quien pudiera deslumbrar.
Quizás... quizás.... quizás.
Crecieron las canicas, o quizás...
Ahora cada una es una estrella
y el terciopelo guarda soledad,
la que fue sustituyendo los vacíos
de cada canica perdida en la niñez.
que acariciaban mis manos en la bolsa
—terciopelo y baúl de mi esperanza—.
En los duelos marchaban sueños y arcoíris
con los niños que ganaban las partidas.
Quizás faltaba una princesa
a quien pudiera deslumbrar.
Quizás... quizás.... quizás.
Crecieron las canicas, o quizás...
Ahora cada una es una estrella
y el terciopelo guarda soledad,
la que fue sustituyendo los vacíos
de cada canica perdida en la niñez.
Que gratísimo leerte! saluditos y un abrazo