UN PARCHE EN EL ALMA
Con trozos de aliento voy parchando mi alma,
el viento va invadiendo la nada inminente
en el abrazo fuerte que se deja sentir;
voy divagando rápido, igual que un cometa
cuando cruza veloz la gran inmensidad,
y me pierdo en la huella del rastro que ha dejado
entre ocaso y arena mi intelecto frustrado.
Con trozos de cielo he parchado mi alma,
aunque triste lloren las nubes dolosas,
sobre los níveos pétalos de las castas rosas.
Con restos de besos he parchado mi alma,
junto a la montaña de verde y café;
es que voy sintiendo la ausencia de Usted,
en las margaritas sonriendo felices
al agua del río que se ha recubierto de leche y de miel.
Un parche en el alma que me hace llorar por los tulipanes,
por el amarillo intenso de los pajonales,
por el viento silbando entre las hojas secas
que lento se sacuden haciendo fuerte el ruido
que se desprende desde muy adentro de aquel matorral.
Ahora sonrío a la puesta del sol,
mientras la aurora le canta al placer y al amor…
Una oda, un verso, un poema a una flor.
Los trozos de aliento, los trozos de cielo,
los restos de besos con que parché el alma,
son la sombra del viento que lento va fluyendo,
…y en mis sentimientos ya no hay más dolor,
no hay más sufrimiento pues tapé las goteras
que un día dejara tu amor traicionero
y que despacito he dejado escapar
por esa ventana que ha quedado abierta.