Abruman los recuerdos a mi herido corazón
que se encuentra adolorido porque perdió tu amor;
el silencio del quejido se ha asilado en el eco
de la angustia perenne que cifra mi dolor.
En depresivo llanto las infinitas lágrimas,
aquejumbran a mi alma por tanta soledad
y al pájaro amarillo que dulce me cantaba,
y lloraba conmigo por su ebrio mirar.
Mi espíritu ahora clama desde su interior,
que le halen la espina que le causa dolor;
…se ausenta entre las nubes muy cerca del ocaso
hacia el acantilado donde murió su amor.
Y sigue divagando por el camino onírico,
llegó hasta el arcoíris el diluvio de su llanto,
y batalla consigo en su triste desamparo
en donde se ha quedado clamando por perdón.
Batalla que ha librado mi pobre corazón,
en el dolo constante que anida a su pasión.