Cada mañana junto a mi ventana, se viste un canario del color del sol.
Sobre la palmera verde como el mar, entona su trino el fiel ruiseñor,
y en cada estribillo cargado de amor, va verso y canción al jazmín en flor.
Se juntan el sol y el aire sutil en talla perfecta.
Cada sentimiento se ve reflejado en el cielo azul,
y el dulce canto de aquel pajarillo vestido de sol,
es la clave y seña para enamorar
a un corazón que entre tumbo y tumbo se ha llevado el mar.
Se pasó prudente el invierno ancestral,
sin tiempo y sin vida para regresar;
y cada mañana justo en el balcón,
se abren los chotes del jazmín en flor.
Un alma viajera por el horizonte, fugaz y efímera en las nubes blancas,
va y busca al canario dorado y al sol,
y escribe las letras del canto que lleva el misterioso eco de la palabra amor.
Y cada mañana junto a mi ventana, se viste un canario del color del sol.