Atrás queda, una noche malherida
la nostalgia y una triste melancolía,
desempolvo una ilusión ennegrecida
y la empiezo a colorear con alegría.
Son palpables los colores del encanto
y agradece el paladar, dulces sabores
se confunde en el placer, la risa y llanto
cuando susurran los amantes sus ardores.
El amor les ha pintado un lecho tierno
con espumas de algodón azucarado
los violines entonando “amor eterno”
se hacen eco del latir enamorado.