(YO)
Abrázame fuerte, tan fuerte
que tus latidos se confundan
con los míos, tan fuerte
que mi respiración se corte
y sea tu tórrido aliento
lo que me devuelva la vida.
(ÉL)
Toma mis manos, con un beso
robado al aire que roza tu piel,
siendo sístole y diástole que mueva
este corazón que yace a tu rivera.
Toma mis dedos, como un pincel
que dibuje en tus mejillas
petunias doradas de caricias
que renacen cada vez
que sonríes como niña
siendo la bella mujer, ¡mía!