De azul-zafiro son tus ojos niña
como dos pedazos de cielo dormidos;
tu piel es tan nívea cual casta azucena,
que inunda la tierra junto al bello lirio.
De rojo carmín tus labios carnosos,
cual fruta de fresa o cereza quizás;
tu dulce sonrisa de nieve y coral,
en la que se anida el dulce sabor
que tienen los higos del jardín prohibido.
De negro brillante tus cabellos niña,
…son poseedores de la altiva belleza
que del azabache ha tomado el ónix,
haciendo contraste con esas mejillas
que han sido teñidas con todo el rosado
que llevan las rosas y las primorosas
a tu realidad de niña preciosa.
Estos atributos que te ha dado el cielo,
son las mil ideas que ha tenido Dios,
al hacerte a vos tan bella y sumisa,
como flor galante alzada orgullosa
entre los claveles, mirtos, margaritas,
que dan el realce a todo su Edén.