A veces me pregunto ¿qué será mejor?
si todo es pesimismo entre tú y yo;
el ímpetu impotente que agitaba nuestras almas
se ha perdido en la bruma que cruza
el puente café adornado con margaritas.
Medito y me digo ¿Qué será mejor...
si dejar que el amor fluya en el candor de las rosas,
o en el néctar que resbala sobre las primorosas,
o escuchar al río cantarle a tantas nubes que flotan?.
Tal vez sería mejor entonar una canción
y hacerle coro al trino que lleva el ruiseñor;
poner al descubierto mis miedos, mis secretos
y aclarar con hechos cada palabra dicha
para enmendar por siempre mis funestos errores,
saldando así las dudas y todo lo pendiente.
Entonces, podríamos amarnos bajo la luna llena, sin temor a nada.
Entraríamos escondidos a los verdes prados
y el sol no quemaría a nuestro amor embrujado.
Y me sigo preguntando ¿Qué será mejor?...