Nos hemos atraído como polos opuestos.
Somos almas que duermen sobre la arena húmeda,
gozando de la blanca y bella luna escarlata,
que va destilando amor a las estrellas de plata.
Como almíbar en las rosas resbala el néctar al pistilo
y llega al corazón entre los pétalos blancos
de la dulce azucena y del jazmín en flor…
Se escucha como despiertan los prados y los rayos del sol,
mientras el cielo azul opacaba su color.
Se imantó la aurora con una chispa de amor,
sobre el agua salada que detenía su andar,
entre mil amapolas y flores de azahar.
Es amor imantado este que siento yo,
como la luna llena que le coquetea al sol,
y hace que se revuelvan las aguas del manantial,
mientras caen las espinas que adornaban al nopal.
Observando el ocaso que abraza al horizonte,
se ven las mariposas de múltiples colores
volando sigilosas entre las garzas verdes…
Son almas gemelas que se han vuelto a encontrar,
son las hojas que caen cuando lloran las nubes,
viajeras clandestinas en busca del camino,
que lleva hacia el destino donde termina el mar.